Análisis Coyuntural
 
Un aporte del:

¿Qué está pasando con los precios?

Julio José Prado
Dpto. Investigación IDE-Business School
WWW.IDEINVESTIGA.COM

Más vale que nos vayamos acostumbrando, pues cada vez que hablamos de una fuerte distorsión de precios y cantidad en el mercado mundial, en algún lado aparece China y su inmenso poder ya sea como consumidor o como productor.

Pero no es solo China, son una gran cantidad de países del mundo los que están ejerciendo nuevas presiones sobre los mercados de productos naturales. La mayoría de países asiáticos, mantienen tasas de crecimiento económico superiores al 7%, y algunos llegan a superar los dos dígitos en algunos años durante la última década. Vietnam, India, Singapur, Corea y varios más, están generando una fuerte presión sobre los mercados mundiales, pues para seguir creciendo necesitan una gran cantidad de recursos.

¿Cuál es el común denominador? En todos los casos que acabamos de reseñar, Sudeste asiático, Europa del Este y África sub-sahariana, el crecimiento económico ha permitido que más personas puedan acceder a más alimentos. En el caso de África, es un asunto de subsistencia; con algo de dinero (aunque sea una mínima cantidad), las personas muy pobres pueden comprar un poco más de pan. En el caso de los países que no son tan pobres, el aumento del ingreso genera otro tipo de consumos: carne.

El tema es más o menos así: el consumo de cereales para fabricar pan, tortillas, etc, está muy relacionado con la dinámica de la población; si hay más gente en el mundo sube la demanda de pan (este es la base de la dieta del ser humano). Mientras que el consumo de cereales destinados a la alimentación de ganado y aves, no depende tanto de la población, sino de cuánto dinero tiene la gente. La dieta del pobre tiene un alto contenido de cereales, lo primero que hace esa persona si puede darse un pequeño “lujo” es consumir carne. En 1985, el consumo de carne per cápita en China era de 20kg, en 2007 fue de 50Kg. Un aumento de ingreso genera un aumento de la demanda de carne, que a su vez genera un aumento de la demanda de cereales para alimento del ganado.


 

Si Usted ha seguido con atención el razonamiento anterior -y espero que así sea- habrá llegado a la conclusión que la demanda ya no es solo sospechosa del aumento de precios sino posiblemente la culpable. Pero el fenómeno de cambio de dieta y mayor consumo de cereales y carne, no se produce en forma espontánea de la noche a la mañana. Y sin embargo, los precios están creciendo en forma acelerada desde hace dos años y con más fuerza el año 2007. Algo más debe estar afectando al mercado mundial…

El que quiere “verde”, que le cueste…

Hoy por hoy, ninguna reunión familiar estaría completa sin una buena discusión sobre el calentamiento global. A eso sumemos temas más “rebuscados” como los productos orgánicos, la captura de carbono, o los biocombustibles, y tenemos una muestra de qué tan importantes y cotidianos se han vuelto los temas ambientales. Y justamente ahí, está el siguiente sospechoso por el alza mundial de precios de los commodities.

Resulta que, cuando el precio del petróleo se sitúa alrededor de los 70 dólares por barril, los biocombustibles se vuelven rentables en muchos países incluso si tenemos en cuenta solo la incipiente tecnología actual. Entonces, con un petróleo que está cerca de los 100 dólares, el negocio de los biocombustibles se vuelve sumamente atractivo para los inversionistas privados y también para los gobiernos. Y como hay más presión de los ciudadanos por obtener tecnología más limpias y amigables con el ambiente, rápidamente se implementan fábricas alrededor del mundo para transformar alimentos en combustibles (según el país: caña de azúcar, palma o maíz).

Ahí tenemos entonces una explicación al alza de los últimos 2 o 3 años en el precio de los commodities. Para producir etanol o biodiesel, se requiere una gran cantidad de materia orgánica; como no existe suficiente, el precio de la materia prima sube. Al subir el precio, se generan altísimos incentivos para que los agricultores siembren más palma, caña y principalmente maíz; pero para hacer eso deben inevitablemente dejar de sembrar trigo, por ejemplo.

El resultado en los mercados internacionales es que el precio del maíz (y la caña, y palma) sube porque hay una muy fuerte demanda que los utiliza como materia prima, mientras que el precio del trigo también sube, pero porque hay escasez. Dos razones distintas de un aumento de precios generalizado, que genera una avalancha de especulación en otros mercados que no necesariamente están relacionados con los biocombustibles, como la carne y los lácteos.

Entonces, tenemos una preocupante situación, ya que todos queremos un mundo más limpio y un desarrollo sostenible, pero si es a costa de perder nuestra provisión de alimentos, habrá que pensar en un nuevo modelo de producción de biocombustibles…

Es posible que debamos acostumbrarnos a un mundo donde el pan de cada día sea más caro, a menos que estemos dispuestos a quitar el pie del acelerador sobre los biocombustibles. Lamentable, porque ese es un tradeoff que muchos que no hubiésemos querido tener…

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